En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Un día del invierno de 1975 andábamos por la Casa Parroquial cuyo comedor hacía de salón recreativo, allí una tarde cualquiera entrado ya el invierno que trajo la primera gran esperanza a este país, nos encontramos en la discoteca de los curas un raro disco haciéndose sitio entre Paco Ibáñez y Pablo Guerrero. El disco se llamaba Hombro con hombro, probablemente la censura evitó que se titulara como su homólogo cubano Jornada de solidaridad con la lucha del pueblo de Chile asimismo, la censura obligó a alterar el contenido, entre otras, se sustituyó la canción Santiago de Chile de Silvio Rodríguez por el tema La oveja negra que la censura probablemente admitió por su contenido "pastoril" ignorando que dicha canción estaba dedicada al guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara.
Claro está que nosotros, unos jovencitos entre los 14 y 16 años ignorábamos también esos datos que conocimos muchos años después. Aquel hermoso disco, no reeditado en formato CD era la presentación de la Nueva Trova Cubana en España. Y allí estaban entre otros Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Amaury Pérez, Los Cañas o el Grupo Moncada.
Por el mismo tiempo se publicaba en Cuba y en España el primer Larga Duración (LD) o Long Play (LP) de Silvio Rodríguez que ya despuntaba como uno de los mejores y más importantes trovadores de España y Latinoamérica. Como ya es sabido y publicitado, ese primer disco se tituló en Cuba Días y flores y en España Te doy una canción debido a la intervención de la censura que prohibió las canciones Días y flores y Santiago de Chile, sustituidas por Madre y Te doy una canción temas creados en su estancia en el Grupo de experimentación sonora y que ya habían sido publicadas en Cuba en un single de 1973. Una vez superada la censura franquista y muerto el dictador se reeditó Te doy una canción y se sumaron esas dos canciones a las 11 previamente publicadas.
Como anécdota Silvio me contó en un encuentro en 2010 lo siguiente: "¿Saben por qué se censuraron esas canciones? …Un día me llaman de Movieplay para decirme: 'Oye chico esta canción donde dices vil soldado, eso no puede ser, ¿por qué no grabas encima mil soldado?' ¿Se imaginan?". Y medio tararea: "'Eso no está muerto, no me lo mataron, ni por la distancia ni por el mil soldado'. ¡Qué tremenda tontería aquella, ni siquiera se coordinaba con las demás palabras!". Y a continuación dice: "La otra censurada fue Días y flores por lo de 'coño' (nuevas risas)... ¡Imagínense! yo nunca había estado en España y pensé que ustedes serían muy finos hablando y bueno cuando vine en 1977 me di cuenta que había coños hasta en la prensa escrita…" . Así de estúpida, implacable y cruel, ignorante y ridícula era la censura franquista.

La edición de este disco y su posterior presentación en España en 1977 fue un auténtico manotazo de creatividad y compromiso que llenaba de poesía y nuevos sonidos a la canción popular, una lluvia fértil que empapó los corazones del público español tan ansiado de libertad. Como suele decirse un éxito de crítica y público. Un éxito de dignidad y compromiso humano.
Con el tiempo, Silvio se hizo leyenda, compañía sonora de nuestras vidas cotidianas, de nuestras reivindicaciones e incluso de nuestras historias de amor y nos convirtió en aprendices en esta expedición por el mejoramiento humano que es la vida.
Casi 50 años después Silvio ha vuelto a España, ya no necesita dar ningún manotazo de creatividad ni ser vanguardia de ningún movimiento pero sus canciones y sus presentaciones se siguen esperando con sensibilidad, expectación, atención y cariño. Un set de espiritualidad y ternura, un set por quién merece amor.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.

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