El grupo canario Los Sabandeños, con una trayectoria de más de 40 años en el mundo de la música, ha sido el ganador del Premio Europeo de Folklore Agapito Marazuela, convocado por la asociación cultural Ronda Segoviana y que se falló esta mañana en Segovia, en su décimo quinta edición.
Redacción/EP - El presidente del jurado, Joaquín González Herrero, jefe de la Unidad de Magistrados de la Oficina Europea de Lucha Antifraude y discípulo de Agapito Marazuela, destacó que para la concesión del premio se ha valorado, fundamentalmente, la "labor de recuperación y difusión que Los Sabandeños han realizado desde que el grupo nació en La Laguna, a mediados de los años sesenta".
Además, de acuerdo con el presidente del jurado, el grupo "ha abierto un camino seguido por muchas otras formaciones, conciliando el pasado y el futuro de la música a través de una fórmula sencilla, que combina las voces masculinas con los instrumentos de cuerda y percusión".
Los Sabandeños han grabado, entre otros, con Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa, Pedro Guerra, Luis Eduardo Aute, Daniel Viglietti, Cecilia Todd y Víctor Manuel y han vendido a lo largo de su carrera más de dos millones de discos.
La entrega del premio, sin dotación económica, ya que el galardonado recibe una escultura que reproduce el busto de Marazuela, obra del segoviano José María García Moro, está prevista para el 17 de abril, y ya ha confirmado su asistencia el director del grupo Elfidio Alonso.
El jurado, bajo la presidencia de Joaquín González, estuvo integrado por el catedrático de Antropología Honorio Velasco; el folklorista Ismael Peña; la cantante María Salgado; la antropóloga Teresa Tardío; el periodista Carlos Blanco; el catedrático de Filosofía del Derecho Manuel Núñez Encabo; y Fernando San Romualdo, representante de la asociación La Esteva.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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