Joan Manuel Serrat, operado el jueves de un tumor en el pulmón, recibió el lunes el alta hospitalaria, según informaron fuentes del Hospital Quirón de Barcelona. Según las mismas fuentes, la evolución quirúrgica tras la operación del cirujano torácico Laureano Molins ha sido "excelente".
'La evolución postquirúrgica del señor Serrat ha sido excelente con un periodo de recuperación para su actividad habitual de unas tres-cuatro semanas', dijo el Hospital Quirón en un comunicado, en el que precisó que el compositor catalán fue dado de alta el lunes.
Este periodo de recuperación obligará a modificar el calendario de la gira Hijo de la luz y de la sombra, disco en el que rinde homenaje al poeta Miguel Hernández.
El pasado viernes, Candela Tiffón, esposa de Joan Manuel Serrat, explicó que la operación había salido "muy bien" y que la intervención había sido "simplemente un susto". Ya ese día se decía que evolucionaba "favorablemente" y que el postoperatorio estaba siendo el previsto.
Joan Manuel Serrat fue operado el pasado día 11 de un "pequeño" nódulo pulmonar diagnosticado en un reciente control rutinario. La intervención, realizada por el cirujano Laureano Molins, no tenía "ninguna relación" con el tumor de vejiga que sufrió años atrás.
Fue "expreso deseo" del cantante someterse a la operación "de forma inmediata" para llevar a cabo con la menor demora posible la presentación de la gira, que estaba prevista para el 27 de marzo en Elche (Alicante), en el marco del centenario de Hernández.
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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