Joan Manuel Serrat, operado el jueves de un tumor en el pulmón, recibió el lunes el alta hospitalaria, según informaron fuentes del Hospital Quirón de Barcelona. Según las mismas fuentes, la evolución quirúrgica tras la operación del cirujano torácico Laureano Molins ha sido "excelente".
'La evolución postquirúrgica del señor Serrat ha sido excelente con un periodo de recuperación para su actividad habitual de unas tres-cuatro semanas', dijo el Hospital Quirón en un comunicado, en el que precisó que el compositor catalán fue dado de alta el lunes.
Este periodo de recuperación obligará a modificar el calendario de la gira Hijo de la luz y de la sombra, disco en el que rinde homenaje al poeta Miguel Hernández.
El pasado viernes, Candela Tiffón, esposa de Joan Manuel Serrat, explicó que la operación había salido "muy bien" y que la intervención había sido "simplemente un susto". Ya ese día se decía que evolucionaba "favorablemente" y que el postoperatorio estaba siendo el previsto.
Joan Manuel Serrat fue operado el pasado día 11 de un "pequeño" nódulo pulmonar diagnosticado en un reciente control rutinario. La intervención, realizada por el cirujano Laureano Molins, no tenía "ninguna relación" con el tumor de vejiga que sufrió años atrás.
Fue "expreso deseo" del cantante someterse a la operación "de forma inmediata" para llevar a cabo con la menor demora posible la presentación de la gira, que estaba prevista para el 27 de marzo en Elche (Alicante), en el marco del centenario de Hernández.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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