La cantante argelina Neila Benbey acaba de editar "Algerian soul", un disco que alterna piezas populares argelinas con composiciones propias. Una excelente puerta para entrar a la música mediterránea.
Neila Benbey nace en Alger, la capital de Argelia, en 1973. Ya de muy pequeña demostró una inclinación hacia la música cantando en las bodas tradicionales de su país acompañada por su darbouka. No es hasta su llegada a Barcelona en 1999 donde empieza a dedicarse profesionalmente a la música.
Neila Benbey acaba de editar "Argelian Soul", un disco que nos transporta al corazón de Argelia para mostrarnos grandes clásicos de la música popular argelina, adaptados con mucha originalidad en el siglo XXI por su peculiar banda de fusión mediterránea.
El repertorio cuenta con versiones de canciones tradicionales y populares argelinas, arregladas de la música châabi, algunas transformadas en melodías del pop más actual como Chahlet laayani y Bakhtin, y otros mucho más tribales de artistas bereberes y saharauis. Músicas que son al fin y al cabo las que Neila escuchaba en las fiestas, en el trabajo o en las bodas de su país natal.
También se incluyen composiciones propias inspiradas en los ritmos del Sahara y Tamazigh en una demostración de que en Argelia también se trova y se trova bien. Un gran disco para descubrir la música de ese desconocido país y aprender que, a pesar de todo, no estamos tan lejos.

Las canciones del disco
1- Saharaui
2- Chahlet laayani
3- Bakhta
4- Le Coeur serré
5- Lama Bada Yatathanna
6- Sidi H'bibi
7- Alalai i Lali
8- Ya zina
9- Zwit Rwit
10- Tadzayrit
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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