Caetano Veloso emocionó a las 1.600 personas que llenaron hoy el Teatro Real de Copenhague con un concierto que sirvió para abrir el programa principal del festival de jazz de la capital danesa, el principal en los países nórdicos.
EFE - El concierto de Caetano Veloso abrió el cartel principal de este festival, bautizado "Giants Jazz", que también incluirá a Herbie Hancock, Marcus Miller y Martha Wainwright. El festival que celebra su edición número 32, incluye más de 1.000 conciertos en diez días, muchos al aire libre y gratuitos.
El guitarrista, cantante y compositor brasileño ofreció un programa ecléctico, en el que predominaron el rock y la música popular brasileña y en el que alternó temas de su último trabajo, Zii e Zie, con clásicos de su dilata trayectoria musical.
A mitad del primer tema, Tem que ser viola, Veloso ya empezó a bailar sobre el escenario y a arrancar los primeros aplausos del público —con abundante presencia de compatriotas suyos—, algo que se repitió durante las casi dos horas de actuación.
Veloso y su banda fueron desgranando algunas de sus últimas composiciones, como Sem Cais, Tarado ni Você, Lapa o A Base de Guantánamo, en un concierto en el que predominó el carácter festivo y apenas hubo hueco para un par de momentos intimistas.
Su original interpretación del Volver de Gardel, y un clásico como Desde que o samba é samba marcaron una breve pausa en la que Veloso demostró que su sensual y delicada voz sigue intacta.
Veloso, que también homenajeó a su hermana con el clásico Maria Bethânia y a Roberto Carlos con Força estranha, no paró de animar al público a ritmo de cadera y provocó la explosión final con una serie de sus temas más conocidos, como A luz do Tieta y O leonzinho, para cerrar con Manjar de Reis.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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