La colección completa de los libros infantiles de la cantautora y escritora argentina María Elena Walsh es reeditada a partir de hoy en Argentina por el diario La Nación y la editorial Alfaguara.
La colección aparecerá con el diario La Nación en formato Premium y todas sus canciones en formato libro con un CD de regalo, a un precio de 29,90 pesos (7,5 dólares), inferior al de las librerías.
Los cuentos llegarán como una colección de libros con tapa dura, con las historias e ilustraciones de todos sus personajes infantiles. La música se entregará en formato libro más CD de regalo, e incluirá la discografía completa, con diseños de tapa originales. Con cada entrega se irá detallando una biografía exclusiva de María Elena Walsh, con comentarios de sus amigos y entrevistas que la artista dio a lo largo de su carrera.
La colección se inicia con la publicación de Manuelita ¿Dónde vas? y seguirán este mes con Cuentopos de Gulubú, el 1° de agosto; Canciones para mirar, el 8 de ese mes; El reino del revés, el 15; El país de nomeacuerdo, el 22, y Dailan Kifki, el 29. En los domingos de septiembre llegarán Cuentopos, el 5; Zoo loco, el 12; Cuentopos para el recreo, el 19, y Doña Disparate y Bambuco, el 26. Otras obras incluyen El sol no tiene bolsillos, Como la cigarra, El diablo inglés, Chaucha y palito, Hotel Pioho's Palace y La nube traicionera.
La publicación de la obra completa se extenderá hasta enero e incluirá 25 títulos.
Walsh compuso entre 1968 y 1978 un vasto cancionero "para adultos" merecedor, entre otras muchas distinciones, del Gran Premio de Honor de SADAIC (Sociedad de Autores de Argentina). Durante la dictadura militar (1976-1983), María Elena Walsh debió limitarse a escribir poemas y una serie de artículos periodísticos.
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Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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