El compositor mexicano Roberto Cantoral, autor de temas tan célebres como El reloj, La barca o El preso número 9, murió en México a los 75 años, informó hoy la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM).
Roberto Cantoral fue sometido a una cirugía de columna, de la cual no se pudo reponer completamente. "Su salud se fue mermando. Primero padeció de los riñones, luego del hígado y después de la vesícula", comunicó la SACM. Finalmente falleció de un infarto en Toluca (estado de México) y su cuerpo fue trasladado después a Ciudad de México, a la sede de la SACM, que él presidió durante dos décadas.
La muerte de Cantoral fue manejada con discreción por sus familiares, sin embargo la importancia de su gestión al frente de la Sociedad de Compositores hizo que sus restos sean velados con guardias de honor por parte de sus más cercanos amigos.
Roberto Cantoral nació el año 1935 en la ciudad Madero, en el estado de Tamaulipas. En 1950 empezó su afamada carrera musical en compañía de su hermano Antonio.
Luego formó con Chamín Correa y Leonel Gálvez el célebre trío "Los Tres Caballeros", que popularizaría temas compuestos por Cantoral como La barca, El reloj, El preso número 9, Soy lo prohibido —junto a Francisco Dino López Ramos— y muchos otros de la época más dulce de la canción romántica mexicana.
Era presidente vitalicio y honorario del Consejo Directivo de la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM), donde hoy se le rinde un sentido homenaje.
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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