Lila Downs, quien se presenta esta semana en Colombia, afirmó que su último trabajo discográfico representa un agradecimiento a la vida y que espera a futuro grabar con intérpretes colombianos.
AP - La cantautora mexicana Lila Downs llega hoy a Colombia acompañada de su banda La Misteriosa, con la que realizó su último disco Lila Downs y La Misteriosa en París: Live a FIP.
De madre mexicana y padre norteamericano, la intérprete nacida en Oaxaca desde muy pequeña se inclinó por las rancheras y con el paso de los años adquirió un estilo único en el que mezcla jazz, blues, hip hop y rap junto con la música tradicional de su país.
De esta manera expresa "los versos de diferentes grupos indígenas y también de grupos negros", dijo Downs en una rueda de prensa al norte de Bogotá.
La artista, quien que se ha destacado por la originalidad en su vestuario, se presenta el martes en el teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá y el miércoles en el teatro Metropolitano de Medellín, unos 250 kilómetros al noroeste de la capital.
Durante su gira, ofrecerá conciertos en siete países, entre ellos Estados Unidos, Costa Rica y México.
Esta es su segunda visita a Colombia, país al que dijo tener gran admiración por sus géneros musicales.
"Aquí en Colombia yo espero a futuro hacer algo con 'Totó La Momposina', a quien admiro muchísimo y de quien conocí la cumbia y la variedad", aseguró Downs en referencia a la artista local Sonia Bazanta Vides, conocida por su interpretaciones de la música tradicional de la costa caribe.
El nuevo álbum de Downs, su primera grabación en vivo, incluye temas como La Sandunga entre otras 14 canciones.
"Ese es un trabajo muy sentido y especial, porque pasaba un momento muy difícil", sostuvo la cantante, con más de 15 años de carrera artística. "Este disco es un agradecimiento a la vida".
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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