La trovadora argentina Mariana Baraj presenta este jueves en el ND/Ateneo (Paraguay 918, Buenos Aires) su cuarto disco, Churita, y primero en el que todas las canciones fueron compuestas por ella.
Mariana Baraj es compositora, músico, cantante y percusionista incorpora a un repertorio folclórico clásico latinoamericano, nuevos timbres y texturas que emergen de una fusión de estilos, fruto de su paso por grupos de diversos géneros. Expone esta visión artística que se caracteriza por una búsqueda propia y una voluntad de no repetir caminos transitados por el folclore tradicional. Su voz, que canta opinando, recontextualiza la música popular y genera nuevos sentidos en una arriesgada trama de sonidos.
Churita —palabra de origen quechua muy utilizada en el norte de la Argentina para describir a una persona buena, linda, agradable— está hecho de nueve canciones escritas en su totalidad por Mariana Baraj, que además de cantar con su voz tan particular, grabó percusiones, aerófonos, kalimba, charango, violín toba, y estuvo a cargo de toda la producción artística. Está editado bajo su propio sello Cardonal.
Las vastas influencias de las que sabe nutrirse, y todo lo aprendido en su recorrido hasta hoy se encuentran en esta obra. Desde lo ancestral y rural, hasta cierta urbanidad, con pequeños guiños al rock y el jazz. Hay muchos timbres y colores del norte argentino, con su correlato en la presentación gráfica que estuvo a cargo del célebre fotógrafo Marcos López (fotos y arte), y Martín Churba (estilo y vestuario). Aparecen músicos invitados en distintos instrumentos, como Alejandro Franov (acordeón y arpa), Marcelo Baraj (percusiones) y la participación especial de Fernando Ruiz Díaz (Catupecu Machu) que puso el canto en dos tracks del álbum, también su guitarra eléctrica y charango.
En su totalidad es una grabación bastante naturalista, de sonido principalmente acústico y con detalles y arreglos bien logrados. Así es como se refleja cierto aire folklórico, y tiene que ver con las composiciones que ya vienen con ritmos y melodías de las diferentes latitudes sonoras de Sudamérica. Pero no se trata de un conjunto de temas tradicionales, sino la visión actual y singular de Mariana sobre un mapa musical cercano y querido, sin mayores fronteras.
Nacida en Buenos Aires en 1970, Mariana Baraj ha editado anteriormente otros tres discos: Lumbre (2002), Deslumbre (2005), Margarita y Azucena (2008), y ha colaborado en más de una docena.

Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.

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