Centenares de músicos, como el tanguero Leopoldo Federico y la folklorista Teresa Parodi, reclamaron el lunes espacios para tocar en la Ciudad de Buenos Aires en una movilización frente a la alcaldía bajo el lema 'No al silencio musical. Sí a la música en vivo'.
AFP - Liliana Herrero, Guillermo Fernández, Diego Frenkel y Raúl Carnota también participaron del encuentro, en el que los músicos marcharon con sus instrumentos y se realizaron diferentes actuaciones artísticas.
Los profesionales solicitaron que se detenga "la persecución a la música en vivo y el cierre arbitrario, compulsivo y la censura preventiva de espacios de conciertos", ante la creciente clausura de locales.
Pablo Dichiera, de 35 años, participó de la marcha portando su guitarra: "Hace como 5 o 6 años que los lugares en donde podemos tocar están cerrando", dijo advirtiendo de que junto a sus colegas están obligados a salir de la capital federal para tocar.
El Gobierno porteño, en manos del empresario Mauricio Macri (derecha), clausuró y suspendió en forma provisional la habilitación de locales de la ciudad tras el reciente derrumbe de un entrepiso en un local bailable donde murieron dos personas.
"Es el colmo absoluto, se están cerrando lugares que no provocan ningún tipo de problemas, que son fuente de trabajo para los músicos y están desestimulando la posibilidad de que surjan artistas nuevos", denunció Frenkel, cantante de la banda La Portuaria.
El músico dijo que después de la tragedia de Cromañón, discoteca que se incendió el 30 de diciembre de 2004 dejando un saldo de 194 muertos, "cada vez es peor y son más los lugares clausurados y prescriptos".
La tragedia puso al descubierto una red de presunta corrupción y de fallas en los sistemas de control en una ciudad con cientos de sitios de diversión.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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