Ahora que el fin de año se avecina, recapitulemos y homenajeemos a nuestros amigos los músicos. He aquí un Top 10 de sus razonamientos más recurrentes. Declaraciones imaginarias sin coincidencia (literal) con la realidad:
Puesto 10°. “No pienso en los críticos cuando compongo. Los críticos no compran discos; se los mandan las compañías. ¿Que cómo lo sé? Pues porque lo sé”.
Puesto 9°. “La palabra mercado no me gusta. Para mí, Estados Unidos o Japón no son mercados; son países”.
Puesto 8°. “Nunca escucho mis discos. No miro hacia atrás”.
Puesto 7°. “Nunca escucho discos de nadie. No permito que nadie enturbie mi atmósfera de creación y me influya”.
Puesto 6°. “Mi música no admite etiquetas, que son malas y limitan la creatividad. Tampoco sigo ninguna tendencia: aborregan”.
Puesto 5°. “El giro etno-electrónico de mi nuevo disco, Last flight to Bombassa, no ha sido planificado; es producto de una evolución natural e inconsciente”.
Puesto 4°. “Antes de mi primer disco limpié baños públicos, tiré el tarot y me prostituí. Pasar penalidades es necesario para crear”.
Puesto 3°. “Cuando compongo no pienso en si la canción será comercial. Mi creación es libre”.
Puesto 2°. “Los medios han distorsionado mi imagen. En realidad, soy un gran tímido. Que trepe por la columna de altavoces en tanga no significa nada. Es mi forma de expresarme. Así exorcizo mi introversión”.
Puesto 1°. “Lo que usted está sugiriendo con esa pregunta es muy periodístico (con expresión de repugnancia)”.
Gracias a todos por estos momentos.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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