Ahora que el fin de año se avecina, recapitulemos y homenajeemos a nuestros amigos los músicos. He aquí un Top 10 de sus razonamientos más recurrentes. Declaraciones imaginarias sin coincidencia (literal) con la realidad:
Puesto 10°. “No pienso en los críticos cuando compongo. Los críticos no compran discos; se los mandan las compañías. ¿Que cómo lo sé? Pues porque lo sé”.
Puesto 9°. “La palabra mercado no me gusta. Para mí, Estados Unidos o Japón no son mercados; son países”.
Puesto 8°. “Nunca escucho mis discos. No miro hacia atrás”.
Puesto 7°. “Nunca escucho discos de nadie. No permito que nadie enturbie mi atmósfera de creación y me influya”.
Puesto 6°. “Mi música no admite etiquetas, que son malas y limitan la creatividad. Tampoco sigo ninguna tendencia: aborregan”.
Puesto 5°. “El giro etno-electrónico de mi nuevo disco, Last flight to Bombassa, no ha sido planificado; es producto de una evolución natural e inconsciente”.
Puesto 4°. “Antes de mi primer disco limpié baños públicos, tiré el tarot y me prostituí. Pasar penalidades es necesario para crear”.
Puesto 3°. “Cuando compongo no pienso en si la canción será comercial. Mi creación es libre”.
Puesto 2°. “Los medios han distorsionado mi imagen. En realidad, soy un gran tímido. Que trepe por la columna de altavoces en tanga no significa nada. Es mi forma de expresarme. Así exorcizo mi introversión”.
Puesto 1°. “Lo que usted está sugiriendo con esa pregunta es muy periodístico (con expresión de repugnancia)”.
Gracias a todos por estos momentos.
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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