Pancho Amat, el virtuoso tresero cubano, compositor, profesor, vocalista y orquestador es el flamante nuevo Premio Nacional de Música 2010, ortorgado en Cuba.
Un jurado presidido por el maestro Adalberto Álvarez e integrado por Digna Guerra, Directora del Coro Nacional de Cuba, Luis Carbonell, declamador conocido como “El Acuarelista de la Poesía Antillana”, las musicólogas María Teresa Linares y Laura Vilar, quien dirige el Centro de Investigación y Desarrollo de la Música cubana, dio a conocer a la prensa que este año le ha sido otorgado el Premio Nacional de la Música, a Pancho Amat músico intérprete y compositor cubano.
La distinción fue instituida en 1997, y se otorga a los músicos cubanos, vivos y residentes en Cuba, por el conjunto de su obra en los campos de la creación y la interpretación.
Adalberto Álvarez destacó la justeza de la selección, por la calidad del trabajo desarrollado por Pancho Amat a la largo de su vida artística, desde sus inicios con Manguaré, hasta el más reciente con su Cabildo del Son.
La doctora Teté Linares señaló que el éxito de Pancho se debe a que ha logrado alcanzar un nivel muy alto como músico y como intérprete, sobre todo como hacedor de una nueva línea de un instrumento popular.
Pancho no solamente es un músico que sabe hacer música, sino también interpretarla de manera excepcional, precisó.
Natural del municipio habanero de Güira de Melena, La Habana (1950), dicho artista y pedagogo -reconocido además por sus aportes renovadores a la escuela cubana del tres- se alzó también este año con cinco premios Cubadisco, por su trabajo en los fonogramas Mis raíces —junto a María Victoria Rodríguez— y Yo traigo un son.
Fundador del grupo Manguaré, dirige actualmente la agrupación Cabildo del son, y como señalan los especialistas, Pancho Amat eleva el tres a categoría de instrumento concertante.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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