La cantante extremeña de origen valenciano ha anunciado en Logroño (La Rioja, España) su tercer disco que será producido por el británico Phil Manzanera.
La cantante María Nieves Rebolledo, más conocida como "Bebe", trabaja ya en su tercer disco, que será producido por el británico Phil Manzanera y en el que mostrará un perfil "más bárbaro", el que, dice, le ha dado el ser madre.
Así lo ha explicado Logroño, donde cerró el festival Actual 2011 en un concierto que ha reconocido será "muy especial" para ella, ya que en este mismo festival, en 2004, realizó uno de sus primeros conciertos, antes incluso de sacar a la venta su primer disco, Pafuera telarañas.
Con ese trabajo se dio a conocer para el público y logró un gran reconocimiento, tanto que incluso ganó un premio Ondas y, un año después, un Grammy.
En 2006 decidió retirarse momentáneamente de la música y en 2009 publicó su segundo disco, Y., con el que está de gira desde este verano.
La artista extremeña -aunque nacida en Valencia- ha insistido en su llegada a Logroño en que está "encantadita de volver" a un festival que fue "un punto a mi favor", ha dicho, en el inicio de su carrera musical.
Durante su ausencia de los escenarios fue madre, "y eso me ha hecho algo más bárbara", porque, "quizás como persona soy más dulce, pero se te activa más la hembra, estás más alerta respecto a lo que te rodea, y soy más agresiva en un momento dado", ha explicado.
Todo eso "posiblemente salga" en el próximo disco, en el que ya trabaja con uno de los productores más prestigiosos, el británico Phil Manzanera, "aunque no tenemos todavía -ha advertido- nada concreto, estamos haciendo cositas a ver qué sale".
Lo que sí tiene claro es que en su música no busca "hacer himnos" y que sus canciones solo reflejan lo que le apetece en cada momento.
"Que luego cada uno haga con las canciones lo que quiera, el que las vea como un himno, pues bien, pero si alguien quiere escribir una, clavarla en una pared y tirar dardos, también. Tampoco a todo el mundo le gusta lo que hago", ha afirmado Bebe.
Porque, tras la repercusión de su trabajo, ella misma reconoció que "necesitaba desconectar" y por eso "deseaba que con el segundo disco no pasara lo mismo".
"Es lógico que no haya sido igual, porque en el primero todo era nuevo", ha admitido. No obstante cree que el segundo "ha ido bien" y, "como no lo he tocado mucho, me reciben con ganas, no me puedo quejar", dice.
Pero no quiere que este trabajo ni los próximos la conviertan "en un modelo a seguir para nadie", porque, advierte, "no lo soy, no soy tan estupenda como pueda parecer ni lo pretendo".
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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