Este lunes falleció, a los 82 años el cantautor venezolano Francisco Mata víctima de un cáncer de próstata.
Francisco Antonio Mata (Juan Griego, Isla Margarita, Edo Nueva Esparta, Venezuela 1932), ha dejado doscientas composiciones y cuarenta producciones discográficas.
Fueron 40 años de trayectoria profesional que Mata una vez agradeció expresando: “Luego de tantos años en este ambiente, tengo un país que me quiere y me aclama”.
Su interés por la música comenzó en las noches de pesca, cuando al adentrarse en el mar se distraía interpretando extractos de algunas canciones que le había enseñado su padre, Alejandro Marcano Gómez.
“Mientras hacía guardia, cantaba y cantaba y mis amigos me decían: Francisco, tú tienes la voz de los ángeles que nos despierta en la madrugada”, reseña una revista cultural de Nueva Esparta.
En 1960 se incorpora al conjunto Guaiquerí, con el cual viaja a Caracas para grabar su primer disco que se llamó Canto Margariteño. Mientras estuvo en esta agrupación, creó el conocido ritmo Motivo Guaiquerí, muy semejante al merengue, pero con un compás y una acentuación musical distintos.
Mata siempre rechazó la idea que tienen algunos estudios de grabación y emisoras de radio sobre los criterios de comercialización y difusión de la música folclórica.
“Nosotros, como cantantes y autores y amantes de esta tierra, debemos hacer respetar y resaltar los valores culturales nacionales por encima de los extranjeros”.
El gobierno regional decretará tres días de luto por la muerte de "El cantor de Margarita".
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.

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