El músico francés Pascal Comelade y el poeta catalán Enric Casasses acaban de editar N'ix (Discmedi, 2010), su segundo trabajo conjunto.
Quién habría dicho a Pascal Comelade y Enric Casasses que, pasada la cincuentena, se convertirían en los portadores de la propuesta rockera más sorprendente, consistente y reveladora que se recuerda desde hace años por estas latitudes. N'ix (Discmedi, 2010) es el segundo documento de su extraordinaria sociedad, que ya quedó sellada con un primer disco de primera magnitud como La manera més salvatge (Discmedi, 2006).
La alianza entre el músico del Rosellón (Francia) y el poeta barcelonés es como introducir una mecha encendida en un polvorín. Juntos alcanzan el máximo exponencial de sus anhelos creativos. El grado de complicidad, compenetración y acoplamiento que han logrado establecer entre el rompecabezas sonoro de uno y la iluminación poética del otro es una soberbia aleación de lirismo y furia.
De consumar la alianza se encarga una banda de músicos cómplices que encajan a la perfección con el sustrato libertario del rock de los 70 y que con sus aportaciones personales conceden a la propuesta una naturaleza tan original como conmovedora: Pep Pascual y Gerard Meloux como multiinstrumentistas polifacéticos, las guitarras traviesas de Iván Telefunken, la batería vitamínica de Oriol Lluna y el bajo emulsionante de Roger Fortea. Producido por los propios Comelade y Casasses y con otro cómplice habitual como Raph Dumas, el músico y Dj de Perpiñán en la consola de sonido.
El nuevo trabajo está formado por 13 nuevas composiciones, entre poemas y canciones, piezas que según el propio Pascal, no tuvieron cabida en el anterior disco, grabadas unas en Barcelona y otras en el Teatro Principal de Sabadell, durante el concierto que ofrecieron el mayo de 2010, y un DVD que contiene, el citado concierto y un documental y varias miniaturas para la televisión francesa.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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