El cantor y compositor Argentino Luna, que describió en sus canciones la vida y costumbres del gaucho argentino, murió el sábado a los 69 años en la Clínica de la Fundación Favaloro, según informaron fuentes familiares.
Argentino Luna permanecía hospitalizado en la capital argentina desde hacía más de un mes víctima de una dolencia que lo llevó a la muerte la noche del sábado, según confirmaron allegados al artista.
Autor de centenares de canciones que describieron con simpleza y maestría la vida criolla, sobre todo en el sur del territorio, Luna era apodado "el gaucho de Madariaga", en referencia a su ciudad natal, 280 km. al sur de la capital argentina.
Rodolfo Giménez, nombre verdadero de Argentino Luna, inició su carrera en 1968 con su álbum Guitarra prestada y fue autor de numerosos hitos del cancionero popular como Zamba para decir adiós, Hijo no te preocupes, La razón de mi canto entre muchos otros, que presentó en giras por Argentina, América latina, Estados Unidos y Japón.
Pero el himno popular, que lo terminó de situar en un lugar distinguido en el folclore argentino, fue Mire que es lindo mi país, paisano.
Los Chalchaleros, Ramona Galarza, Alberto Marino, Jorge Cafrune, Hernán Figueroa Reyes, Los Peregrinos, Los Quilla Huasi, Soledad, Alfredo De Angelis, Los Cuatro de Córdoba son algunos de los intérpretes que han llevado al disco obras del cantor y poeta de la provincia de Buenos Aires.
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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