Con la conducción de Ignacio Franzani, se realizó el lanzamiento de las producciones musicales de doce nuevos artistas chilenos pertenecientes a la sexta generación de Sello Azul.
La Sexta Generación de Sello Azul, sello discográfico parte de Fundación Música De Chile, ya tiene a sus nuevos artistas: doce bandas y solistas, donde destaca una tremenda presencia femenina, que desde hoy darán que hablar en el medio musical, tanto por sus propuestas musicales, como por la frescura y calidad de cada uno de sus discos.
En un evento realizado ayer jueves, lleno de sorpresas, magia, luces, pantallas gigantes, intervenciones artísticas y la música de estas nuevas bandas y solistas, salieron a la luz sus producciones musicales siendo parte de los nuevos integrantes del universo musical chileno. Un recorrido por diferentes estilos que van desde el folclor de Gabriel Betancur, las cumbias, rancheras y fusión de La Guacha y Pata E Cumbia, las baladas y el pop de Elena Venechi, María Colores y Carolina Nissen, el rock de Diego Álvarez y Altazores, las tonadas de Natalia Contesse, el rock melódico de Portugal, las cuecas de El Enganche y la honestidad de Evelyn Cornejo.
En el lanzamiento, las bandas y solistas presentaron sus primeros videoclips y singles, conversaron con Ignacio Franzani, conductor del evento, sobre sus discos debut, y se llenaron de elogios por parte de los invitados asistentes, que representaban una inmensa cantidad de medios de comunicación, tanto de radios, televisión, medios impresos y virtuales.
Estas nuevas producciones de Sello Azul ya están disponibles para la venta en formato físico y digital.
El Cancionero y Discografía de Violeta Parra, impulsado por cancioneros.com, continúa siendo una de las investigaciones documentales más importantes dedicadas a la universal artista chilena. Cuatro años de investigación permitieron recuperar 520 canciones, reconstruir su discografía, corregir numerosos errores históricos y fijar datos fundamentales sobre una de las figuras esenciales de la música latinoamericana.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.

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