Una profusa biografía actualizada del músico y cantante argentino León Gieco, que recorre su trayectoria artística y su compromiso social hasta la actualidad, ha sido publicada para América Latina por la Editorial Planeta.
"Si no hubiera un León Gieco, habría que crearlo." La categórica frase de Mercedes Sosa aparece en el prólogo de "León Gieco. Crónica de un sueño", la biografía actualizada del trovador argentino, y nadie en su sano juicio podría rebatirla, sobre todo después de sumergirse en sus páginas.
Oscar Finkelstein, en su carácter de biógrafo informal, y el propio Gieco construyen un relato coral que tuvo su primera versión en 1994 y que ahora se publica corregido y, fundamentalmente, actualizado. Después de horas y más horas de conversaciones a través de los años, este libro es el testimonio de una amistad cuyas señales se han hecho públicas gracias al afán del autor y a la enorme generosidad de su objeto de devoción.
El libro contiene opiniones sobre la trayectoria de León Gieco de Pablo Milanes, Ana Belén, Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat, Alberto Cortez, Víctor Heredia y de Estela de Carlotto y Hebe de Bonafini, presidentas de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, respectivamente.
El libro aporta además decenas de fotografías, documentos periodísticos, cartas y testimonios sobre el compromiso Gieco con los derechos humanos y la defensa del medio ambiente.
La portada de esta edición actualizada está ilustrada con una foto inédita del cantante, cuando apenas tenía apenas meses de vida.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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