El dúo boliviano Negro y Blanco regresa a los escenarios de Cochabamba y Oruro (Bolivia) con dos conciertos homenaje a las mujeres y a las madres bolivianas.
“Warmis - Homenaje a las madres” es el nombre de los conciertos que preparan el dúo Negro y Blanco en homenaje a la mujer y a las madres en general, donde además de los temas más representativos de su repertorio, presentarán un adelanto de su próximo disco Negro y Blanco en la fiesta, que saldrá a la venta probablemente a final de año.
El repertorio de los conciertos fue elegido de entre todos los discos producidos por el grupo en 12 años, entre los que se escogieron canciones de tributo a las mujeres, niñas y sus derechos.
El primero de los conciertos tendrá lugar mañana 25 de mayo, en el teatro Adela Zamudio de Cochabamba (Bolivia) y el segundo el próximo viernes 27 en el Teatro Palais Concert de Oruro.
Negro y Blanco está conformado por Christian Benítez y Mario Ramírez ambos compositores con cientos de canciones en su repertorio y que integran también el colectivo de cantautores bolivianos Guitarra en Mano.
En el repertorio de Negro y Blanco siempre han habido canciones que hablan sobre la labor y la entrega de las warmis —warmi significa mujer en quechua—. “Es hora de que el dúo le haga un homenaje a la mujer boliviana y más específicamente a las mujeres bolivianas que han dado su vida por la libertad, la justicia y la democracia” ha dicho Christian Benítez.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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