El madrileño Teatro de La Abadía acogerá este jueves el espectáculo Sefarad, que conmemora los 25 años de relaciones diplomáticas entre España e Israel, con la participación de artistas de ambos países, Diego Guerrero (España) y Idan Raichel (Israel).
EP - El espectáculo, enmarcado en el ciclo Flamenco en la Frontera del VI Festival Suma Flamenca, buceará en las raíces de la música para descubrir los lazos entre el arte de Camarón y sus sonidos más próximos, que se extienden por el norte de África y buena parte de Asia.
En este sentido, el cantante, compositor o arreglista Diego Guerrero explica, durante la presentación, su relación intuitiva con Idan Raichel. "Viví un año en Granada con un judío, y allí había gente de todas las culturas. Mi compañero me habló de un músico israelí que hacía lo mismo que yo. Con el tiempo, hemos podido coincidir", ha precisado.
"Tratamos de que haya una continuidad y una ampliación de la convivencia humana en la que Idan y yo vivimos a diario. Es un festival que llama a que las culturas se encuentren, y que venga un público que en principio ignora una de las culturas y se dé cuenta de que todos los humanos tenemos un punto en común, que es aspirar al respeto y nada más. De ahí salen un montón de cosas buenas para la sociedad", indica.
Por su parte, Idan Raichel destaca la "habilidad" de Diego Guerrero para acercar el flamenco a la música pop. "Siento que su pasión por el flamenco permite que mantenga sus raíces. Yo empecé trabajando con él a partir de mis melodías, preguntándole si podía arreglarlas en género flamenco. Ahora me siento muy afortunado de que el festival nos haya dado la oportunidad de colaborar por primera vez en escena", señala el artista israelí.
Durante su actuación, el público tendrá la oportunidad de escuchar canciones de ambos artistas, además de adelantos de su trabajo en común, que quedará registrado en un disco mestizo. Como resultado de esta colaboración, su música adquiere una esencia fundamentalmente flamenca.
La comunicación sin idiomas
Por su parte, la agregada cultural de la Embajada de Israel en España, Ayuha Spieler, subraya que "a veces se puede comunicar sin idiomas". "Aquí escucharemos la música de Idan Raichel, artista de la década en nuestro país, que hace fusión de sonidos como el israelí o el marroquí. En esta ocasión, colabora con Diego Guerrero. Nos parecía muy bonito combinar estas dos lenguas, el pasado del judaísmo en España con el presente y ojalá en el futuro sigamos celebrándolo Sefarad muchas veces más", ha indicado.
"Nos soy antropólogo", concluye Guerrero, "pero el oído es el que te avisa cuando escuchas algo parecido al flamenco. Está ahí, en África, en Asia. Hay un montón de culturas que están dentro del sonido del flamenco. En este sentido, yo no entiendo a los puristas".
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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