El cantautor y multiinstrumentista ecuatoriano Enrique Males fue distinguido con el premio internacional Cubadisco 2011, del Instituto Cubano de la Música por su obra musical Amauta del canto y la armonía.
El ecuatoriano Enrique Males, cantautor de larga trayectoria, fue distinguido con el Premio Internacional Cubadisco 2011, del Instituto Cubano de la Música, por su obra musical Amauta del canto y la armonía.
Con entrada libre, el premio será entregado el jueves 30 de junio, a las 19h00, en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, donde se llevará a cabo un evento multidisciplinario de música, danza, poesía y video con la actuación de Patricia Gutiérrez, Juan Carlos Velasco, Geovanny Bedón y Enrique Sánchez, en la parte dancística y musical.
Enrique Males nace en Ibarra (Ecuador) en 1942, originario de la comunidad de Quinchuqui.
Músico autodidacta, poseedor de una amplia actividad musical (43 años), tiene a su haber la edición de 18 discos analógicos LP (larga duración) y 6 discos compactos, un documental. Ha realizado giras artísticas por todo el Ecuador, América del Sur, Centro América, Norteamérica y Europa.
Ha participado en varios largos y cortometrajes y su creación musical es utilizada en cine, video, danza, teatro, dentro y fuera del Ecuador.
Ejecuta instrumentos tales como: ocarinas, silbatos, payas, flautas, piedras volcánicas, pífanos, litófonos, rondador, zampoñas, tundas, quena, quenacho, cuencos, birimbao, pututos, didjeridu, chacchas, cascabeles cuerdas: guitarrón, charango, guitarra, bombos, violín, bandolín y percusión. Toda su música son elegías a la naturaleza, agradecimiento a la vida, canto social y de permanente lucha de reivindicación.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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