El bandoneonista argentino Rodolfo Mederos aseguró hoy que "la música popular está desapareciendo" a manos de "una globalización que tritura toda sensación de pertenencia".
Télam - El compositor e instrumentista argentino Rodolfo Mederos consideró que es difícil precisar cuál es el lugar actual de la "música popular" porque "lo que hay ahora es como un mercado persa, músicas apátridas, sin historias" y señaló, como marca de profundidad de este proceso, que "hasta el flamenco, que es una música con un signo de identidad muy fuerte, está atacado".
Mederos alertó que existe "una exitosa desarticulación de las identidades populares" y precisó que, dentro de la estética del tango, ese proceso comenzó en 1955 con la llamada Revolución Libertadora.
"Si hubiera que trazar una línea, yo la trazaría en ese momento. Ahí comenzó el Club del Clan y muchas atrocidades", apuntó.
Como resultado de ese proceso, Mederos entendió que el tango es "una joya del pasado".
"Lo digo con tristeza porque hay jóvenes que genuinamente se acercan al tango, que no lo hacen porque está de moda, que no lo hacen porque se pueden ganar un mango. Pero tienen la durísima tarea de mirar la historia de los Arolas, los Troilo, para luego tener la posibilidad de crear una música de la ciudad", expresó.
Y agregó: "No tienen la oportunidad de tocar con Pugliese. Se murió. Ni con Troilo, que también murió. Yo aprendí tocando con ellos y los jóvenes sólo pueden ir a los discos porque hay un eslabón que se perdió. Hoy todo está muy frágil. Está macdonalizado".
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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