La Sociedad General de Autores (SGAE) ha decidido asumir el coste de los derechos de autor de la música que se utilice durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), algo muy alejado a las costumbres de la Entidad que no suele "perdonar" el cobro de los citados derechos por ningún evento por benéfico u honorable que sea.
La Sociedad General de Autores (SGAE) ha decidido asumir el coste de los derechos de autor de la música que se utilice durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
Rafael Rubio, director de Comunicación de la JMJ ha declarado que "Han firmado un acuerdo de patrocinio que nos exime de cualquier pago", palabras que fueron confirmadas por un portavoz de la Sociedad General de Autores y Editores.
Los más optimistas ven en ello un cambio de política con respecto a la anterior junta que no solía perdonar el cobro de los derechos de autor a ningún festival, concierto, acto o CD por honorables que fueran sus objetivos.
Los pesimistas, en cambio, toman este cambio de rumbo en las costumbres de la SGAE como un ataque frontal al laicismo que debería presidir una Entidad formada por creadores de distintas confesiones, opiniones y creencias.
Portavoces de la SGAE han señalado que "se analizó exhaustivamente el repertorio que se iba a utilizar y más del 90% no era nuestro, se trataba de obras del dominio público y música religiosa de autores desconocidos". Según la entidad de gestión, "la cantidad generada por el otro 10% es muy pequeña y, en cualquier caso, llegará a los autores porque la SGAE se hará cargo de ella".
El Festival BarnaSants 2026 iniciará el 27 de enero, en el Palau de la Música Catalana de Barcelona, su 31.ª edición con un concierto de homenaje al cantautor Lluís Llach, que conmemorará el 50.º aniversario de los míticos conciertos de enero de 1976. El espectáculo reproducirá, medio siglo después el repertorio original íntegro de aquellos conciertos con la participación de artistas como Manel Camp, Santi Arisa, Borja Penalba, Gemma Humet o Joan Reig, entre otros.
Una grabación inédita de Mercedes Sosa, registrada en la televisión suiza en 1980 y restaurada 45 años después, permite redescubrir la voz de la cantante tucumana en pleno exilio, en un momento de plenitud artística atravesado por la tristeza del desarraigo y la imposibilidad del regreso.

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