El cantante y compositor senegalés Youssou N'Dour hizo ayer un llamamiento a la solidaridad con el pueblo de Somalia, donde cinco regiones sufren un estado de hambruna en un drama humano que pone en peligro la vida de más de tres millones de personas.
EFE - "Invito a los artistas, empresarios, líderes de opinión, deportistas, miembros de la sociedad civil, ciudadanos africanos, jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana y de los demás continentes a demostrar solidaridad con Somalia", dijo N'Dour en un comunicado divulgado en Dakar.
"No miremos a Somalia morirse a fuego lento. No dejemos a nuestros hermanos de esa parte de nuestro continente desaparecer, ya que ya no comen ni beben", añadió el artista, que desde hace años desempeña un papel relevante en el ámbito humanitario.
"La tragedia que vive Somalia no es ineluctable", agregó N'Dour, convencido de que es posible cambiar el rumbo de las cosas para una salida "inmediata" a la actual crisis alimentaria.
Según el cantante, Somalia precisa por parte de la comunidad internacional "una verdadera acción para lograr una solución definitiva para su estabilidad política, económica y social".
Youssou N'Dour es embajador de buena voluntad de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), del Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) y de la Unión Africana.
El Cuerno de África, región que padece la peor sequía en 60 años, está siendo azotado por el hambre, circunstancia que ha colocado a unos 13 millones de personas en una situación humanitaria crítica, según la ONU.
En el caso de Somalia, donde se ha declarado oficialmente el estado de hambruna en cinco regiones, la crisis alimentaria se ve agravada por el conflicto y la falta de un Gobierno efectivo en el país.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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