Uno de los artistas más importantes del vallenato en Colombia murió este viernes a las 6:20 de la mañana al padecer un paro respiratorio en la Clínica César.
El maestro Lorenzo Morales estaba internado desde hace una semana en este centro de salud como consecuencia de insuficiencia renal y neumonía.
Familiares y amigos aseguraron que el músico y cantautor ya no tenía deseos de vivir, pues repetía “ya estoy cansado, déjenme descansar”. Además, el compositor de temas como La Primavera y considerado una de las grandes leyendas del vallenato, pidió que no le guardaran luto y lo enterraran como se hace con los juglares: con música y ron.
Mi abuelo dijo: “que nos pusiéramos un vestido rojo, que lo enterraran en un cajón rojo y que se había muerto con ganas de tener un carro rojo”, afirmó Cecilia Morales.
‘Moralito’ nació en el corregimiento Guacoche, municipio de Valledupar, Cesar. Escribió gloriosas páginas para el folclor vallenato y se destacó por su calidad humana, por su talento y por entregar versos a las mujeres, al amor y a la vida.
“Acordate Moralito de aquel día que estuviste en Urumita y no quisiste hacer parada. Te fuiste de mañanita, sería de la misma rabia”. Este es un fragmento de la canción La gota fría, del también fallecido, Emiliano Zuleta. El tema relata una contienda musical que nunca se realizó entre su compositor y Lorenzo Miguel Morales Herrera.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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