El grupo canario Achamán, bautizado con el sobrenombre de «Los jóvenes Sabandeños», clausurará los actos programados para conmemorar su 35 aniversario con un concierto en el Auditorio de Tenerife Adán Martín que va a contar con la presencia de Los Sabandeños y del que se han vendido ya más de 1.200 boletos.
El grupo canario Achamán nace en el año 1.976 en el Barrio Nuevo de La Laguna (Tenerife, Canarias), donde un grupo de inquietos amigos se reunían para interpretar música canaria y latinoamericana.
Muy pronto reciben el amparo de Los Sabandeños, quienes les facilitan las primeras mantas esperanceras —algo parecido a un poncho— y su local de ensayo. Habían nacido los Jóvenes Sabandeños.
Su presentación tuvo lugar en el año 1.977 en el Teatro Guimerá con motivo de la elección de la Reina del Carnaval, allí junto a Los Sabandeños interpretaron el himno a la Lucha Canaria.
Con 30 componentes han tenido giras por las Islas y Península. Son miembros fundadores del Centro de la Cultura Popular Canaria y han llevado la Misa Sabandeña por todos los lugares de las Islas destacando Playa Alcalá ante más de 10.000 personas y la televisada con motivo del retorno de la Virgen de Candelaria a su Basílica tras su visita a la ciudad de Santa Cruz de Tenerife con motivo del 500 Aniversario de su fundación.
Achamán, que aprovechará la actuación del próximo domingo en la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife Adán Martín para mostrar algunos temas de su último disco, está formado en la actualidad por treinta y dos componentes.
"A lo largo de estos años hemos tenido que reorganizar el grupo por distintos motivos (el más habitual fue el pase de sus miembros a la formación de Los Sabandeños), pero siempre fuimos fieles con nuestras ideas", declaró recientemente Celso Gómez, director de la agrupación.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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