El cantautor uruguayo Jorge Drexler recibió hoy la condición de Ciudadano Ilustre de Montevideo (Uruguay) de manos de la Intendenta, Ana Olivera, en ceremonia efectuada en la sede del gobierno capitalino.
"Es un orgullo decir que soy de esta ciudad, estoy muy contento que además de considerarla mía, también ella me sienta suyo", destacó Jorge Drexler, quien recibió la distinción de manos de la intendenta, Ana Olivera, quien señaló que la distinción alcanza a quienes, en el país o en el exterior, logran reflejar "lo mejor de lo que somos".
Olivera destacó que el artista supo conjugar "lo profesional con hacer lo que le gusta, y con una manera peculiar, que los uruguayos no queremos perder, que es el sentido del republicanismo, que implica sentirnos iguales más allá de los éxitos".
El artista participó en los festejos del Bicentenario en Montevideo —en el que actuaron una veintena de figuras locales y foráneos— y para hacerlo interrumpió una gira.
Las funciones evocaron la fecha cuando el prócer, José Gervasio Artigas, fue nombrado Jefe de los Orientales y para este ocasión el músico interrumpió una gira para participar en el concierto.
Drexler, con una producción total de 12 discos, conquistó en 2005 el premio Oscar a la Mejor Canción por su tema Al otro lado del río, incluido en la banda de la película Diarios de Motocicleta, dirigida por el brasileño Walter Salles.
La cinta está basada en los diarios de viaje de los revolucionarios Ernesto Che Guevara y su compañero Alberto Granado.
Drexler competirá en los Premios Grammy en la categoría Canción del año con Que el soneto nos tome por sorpresa, compuesto especialmente para el largometraje español Lope (2010), de Andrucha Waddington.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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