La cantante mexicana Lila Downs presentará Pecados y milagros para lidiar contra el horror que le producen las noticias de violencia, una angustia que ella ha transformado en un nuevo disco y que ofrece a los mexicanos para que se refugien en él.
Terminado de grabar el pasado 25 de setiembre, el nuevo disco de Lila Downs, Pecados y milagros, saldrá a la venta el próximo 18 de octubre y su nombre hace alusión, entre otras cosas, a la tradición mexicana de los exvotos, que consiste en mandar a un artista que dibuje un milagro que te haya sido concedido en la vida.
De hecho, con la ayuda del pintor oaxaqueño Demián Flores, Downs encargó a varios artistas que representaran exvotos de cada una de sus nuevas canciones.
Las obras de arte, algunas inspiradas en la vida de la artista, se han convertido en exposición y se mostrarán a partir del 21 de octubre en el Museo Nacional de Arte de México.
Pecados y milagros (Sony Music) se compone de 14 temas, seis de Lila y el resto son covers de compositores como José Alfredo Jiménez, Cuco Sánchez y Marco Antonio Solís, el Buki.
"Siempre había querido grabar esas canciones mexicanas y creo que en este momento de mi vida con la llegada de mi hijo Benito y donde tengo muchos cariños hacía mi tierra y nuestras tradiciones, es que pude que hacerlo", explicó la cantante.
"Hay temas de todo, de amor, de desamor, dedicados a Zapata, al mezcal y a las mujeres; en especial a las que muelen el sagrado maíz para darnos y nosotros recibir, ese sustento que nos da fuerza y nos hace seguir marchando en la vida", comentó.
El disco trae colaboraciones con músicos latinos como el compositor mexicano Celso Piña, la cantante folclórica colombiana Totó la Momposina o el grupo argentino de funk y hip-hop Illya Kuryaki & The Valderramas.
Lila Downs, nacida en Oaxaca (sur de México), de padre estadounidense y madre oaxaqueña, hace 43 años, explicó que para encontrar este refugio necesitó agarrarse a imágenes como la de las mujeres que muelen el maíz.
"De ahí he tomado las fuerzas para poder cantar al público, de la belleza de mi México, de lo mucho que me enseña ese símbolo que me da fuerza, que es el hacer la tortilla", contó.
Aunque no se considera embajadora de su cultura, sí se califica como "traductora" de algunos pensamientos y algunas "delicadezas de nuestro país que tienen las mujeres especialmente", de esa fuerza que tienen "para lidiar con cosas muy tremendas".
Gira de presentación
14-oct Guadalajara, Ceremonia Inauguración XVI Juegos Panamericanos
22-oct Chilpancingo, Guerrero. Teatro Sentimientos de la Nación.
23-oct Tlapa, Guerrero, Festival de la Montaña.
30-oct San Cristóbal de las Casas, Festival Cervantino Barroco
1-nov Tlayacapan, Morelos, Feria del Barro
5-nov Oaxaca, Oaxaca, Auditorio Guelaguetza
9-nov San José, Costa Rica. Teatro Nacional
10-nov San José, Costa Rica. Teatro Nacional
15-nov Nueva York, EU. Carnegie Hall / Isaac Stern Auditorum
17-nov Guadalajara, Jalisco. Auditorio Telmex
18-nov Salamanca, Guanajuato. Noveno Aniversario Centro de las Artes
20-nov Tijuana, Baja California Norte. Foro Jai Alai
25-nov Ciudad de México. Auditorio Nacional
3-dic Monterrey, Nuevo León. Auditorio San Pedro
4-dic Monterrey, Nuevo León. Auditorio San Pedro
7-dic Morelia, Michoacán. Teatro Morelos
10-dic Taxco, Guerrero. Feria de la Plata
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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