Después de dos años de haber lanzado su primera producción Preguntándome si todo fue realidad (2009), el cantautor peruano Camilo Vega vuelve a la carga con su nueva producción Aurahuá.
“Aurahuá es un distrito a más de 4000 m.s.n.m. en la provincia de Castrovirreyna, Huancavelica (Perú), donde pasé algún tiempo trabajando en reducción de riesgos de desastre; donde la modernidad parece llegar solo por partes… y donde la conservación del saber ancestral es un desafío diario”, explica el joven cantautor y sociólogo peruano Camilo Vega.
“El nombre, además de gustarme fonéticamente, encierra un sincretismo que se trasluce en la intención de las 12 canciones de este nuevo trabajo”; y parece ser cierto, pues canciones con títulos como Soberanía alimentaria, Publicidad invasiva o Derecho desde afuera solo pueden sugerir temas ligados al desarrollo.
“Al terminar el primer disco, se quedaron canciones por grabar. Así que decidí volver inmediatamente a casa y culminar esta etapa creativa”. Así llega Aurahuá, en la misma modalidad que su anterior trabajo: producido en casa y a libre disposición de quien desee descargarlo en www.camilovega.com
El nuevo trabajo contiene una mayor incorporación de instrumentos y versatilidad en géneros. Vega apuesta mucho por lo rítmico, por la fusión de géneros musicales partiendo del pop, los aires andinos y costeños y guiños al rock latinoamericano. La mayoría de las letras son combativas y abarcan temas sociales, de desarrollo y reducción de la pobreza.
“Se han quedado más canciones por grabar, pero por ahora pienso darme un respiro, disfrutar de estos dos discos y tener más contacto con los escenarios, con la gente. Aun así, espero poder grabar un nuevo disco pronto”, concluye Vega.
Antes de viajar a Madrid para una breve estadía, Camilo Vega presentó el disco en Lima el pasado jueves 17 de noviembre.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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