El fiscal pide siete años y medio de cárcel para Laia Martín, una estudiante de música acusada de contaminación acústica y de causar lesiones psíquicas a una vecina porque tocaba el piano en su casa durante el día.
![]() Marc Molins Raich, abogado defensor de Laia Martín.
© Roca Junyent Abogados
|
Laia Martín, de 26 años, fue denunciada por ruido por una vecina de su domicilio de Puigcerdà (Girona, cerca de la frontera con Francia). El fiscal, además, hace extensiva la acción penal a los padres de la chica, ya que los considera cómplices del delito, como cooperadores necesarios.
Una vecina de la joven la denunció en 2003 porque tocaba el piano un mínimo de cinco días a la semana, ocho horas al día, de 9 a 13 horas y de 14 a 18 horas, lo que, según ella, le provocó un gran estrés y la obligó a abandonar temporalmente la vivienda.
Además de los siete años y medio de prisión; la Fiscalía pide la inhabilitación durante cuatro años “para el ejercicio de cualquier profesión u oficio relacionado con el uso de pianos como instrumento musical”.
El abogado defensor, Marc Molins Raich, considera que el asunto es un exceso, porque "la jurisdicción penal se reserva el castigo de las conductas más graves y ofensivas de la convivencia, y este tema nunca debería haber sido criminalizado".
En 2007 la joven y sus padres se mudaron a una casa más aislada, donde la joven sigue practicando a diario para completar su agenda de actuaciones y giras.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos