Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina lanzan la canción Hoy por ti, mañana por mí como single de su álbum La Orquesta del Titanic, que se publicará el próximo 7 de febrero.
Hoy por ti, mañana por mí ha sido la canción elegida como single del nuevo disco de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, La Orquesta del Titanic, que se publicará el 7 de febrero de 2012.
El nuevo trabajo de Serrat & Sabina ofrece un material inédito con 11 canciones firmadas al alimón de las cuales ya se han hecho públicas cuatro Hoy por ti, mañana por mí, Canción de Navidad, Cuenta conmigo y La Orquesta del Titanic.
“Yo tenía cuatro versos desde hace mil años de los que nunca pude hacer una canción, que era La Orquesta del Titanic, porque me gustaba la idea de que los músicos seguían tocando mientras se hundía todo”, explica Sabina.
“Cuando empecé con éste [Serrat] pensé que era una metáfora de la crisis que está cayendo fantástica. Nosotros salimos de gira a divertirnos y a pasarlo bien y el mundo se hunde. Éste lo vio enseguida clarísimo, hizo una melodía de morirse y metió unos versos fantásticos”.
Y Serrat remata: “Para mí ha sido una experiencia fantástica trabajar con Joaquín en un producto nuevo, en el cual cada uno ha hecho de letrista y de músico en cada una de las canciones. Ha habido un intercambio constante”.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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