Carlos Falconí. El compositor y cantante huamanguino ofrecerá hoy una antología de su obra, un adelanto de la celebración por sus cincuenta años de artista.
Ángel Páez/La República - En los huainos del trovador huamanguino Carlos Falconí está escrita la historia reciente de un pueblo que sobrevivió a una de las peores guerras de exterminio de la historia. A Falconí no tuvieron que contársela. La vivió en carne propia y sobrevivió para cantarla, guitarra en mano, armado de versos.
“Fue una época en la que los ayacuchanos éramos unos parias. El solo hecho de haber nacido en Ayacucho era una condena. Pero si además cantabas lo que sufría la gente de tu pueblo, era seguro que para ti había una bala con tu nombre escrito”, afirma Carlos Falconí. Y, sin embargo, no huyó.
“Me decían: ‘Ya tienes nicho en el cementerio’. Cuando recibía amenazas, me desaparecía por un tiempo y regresaba. Otros prefirieron irse para siempre, yo no. Sigo cantando igual, amoroso, indignado, sentimental, dolorido. A mi pueblo lo quisieron borrar del mapa y no lo consiguieron. Eso es lo que cuento con mi canto”, explica.
Falconí cumplirá cincuenta años como compositor, cantante, guitarrista y recopilador de la música popular, además de profesor de lengua, literatura y quechua. En un país donde desaparece paulatinamente la vieja lengua andina, el trovador huamanguino compone endiabladamente para combatir lo que parece un destino irreversible. “Es otra guerra más contra el olvido”, apunta.
Le pregunto qué entiende por Patria, y responde: “Unidad, respeto y armonía en la diversidad. El Perú es diverso pero no hay unidad y menos respeto. Te escuchan hablar en quechua y te miran sobre el hombro, con desprecio. No puede haber Patria donde hay racismo”.
El cantautor prepara un álbum en vivo y la publicación de sus memorias para celebrar medio siglo como trovador andino. Ex integrante del memorable Trío Ayacucho, incansable buscador de nuevos talentos, Carlos Falconí ofrecerá hoy el concierto Reencuentro con la Tierra, una excepcional oportunidad para escuchar una antología de sus composiciones y un adelanto de sus más reciente huainos. Incluirá, por supuesto, los temas que escribió con dolor y fuego en la época de la guerra interna.
Con el paso del tiempo y la experiencia del conflicto, el trovador aprendió a conocer mejor al ayacuchano. “No es el mismo el que vive en la ciudad que en el campo”, y argumenta: “Yo siempre viajo para conversar con los campesinos y saber qué piensan, qué necesitan, qué aspiran, qué reclaman. De otro modo no podría interpretar sus canciones”.
Claves
Trova ayacuchana. Hoy a las 7:30 pm en el Icpna de Miraflores (Av. Angamos Oeste 120). Boletería.
Acompañantes. El maestro Falconí tocará con los guitarristas Vicente Mansilla y Marino Martínez; el compositor Hugo Carrillo y el dúo Flores de Huamanga.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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