La cantautora de la ciudad de Valparaíso (Chile), Pascuala Ilabaca incorpora la música de raíz de su país a las sonoridades de alrededor del mundo.
Pascuala Ilabaca presenta nuevo disco con su banda Fauna, Diablo Rojo Diablo Verde. y reedita en Europa el disco Pascuala canta a Violeta.
Con un sonido impregnado de Chile, viajando por paisajes locales en tiempos de trotes, cuecas, cumbias e incluso drum and bass. El verano del 2011 Petit Indie lo edita en Europa y Pascuala Ilabaca comienza su primera gira europea que la lleva a actuar en España, Bélgica, Alemania y Francia. En verano volverá a Europa a actuar en grandes festivales con nuevo disco bajo el brazo: Busco Paraíso.
Pascuala Ilabaca se acompaña siempre del acordeón y el piano en las canciones. Estudió música en la PUCV y composición con el maestro Eduardo Cáceres. Su primer disco fue un disco colectivo llamado Caleidoscopio junto a otros 5 amigos y jóvenes compositores de Valparaíso. En este disco pudo mostrar sus primeros trabajos compositivos: Música para mirar desde el tren, para piano y tabla hindú y 7 minutos para Elmar Gris.
En 2008 autoeditó junto a Jaime Frez y Cristian Retamal, su primer disco como cantante en homenaje a Violeta Parra, que se tituló Pascuala canta a Violeta, que ahora acaba de ver la luz en Europa.
Más tarde se marchó a la India, país donde vivió por un año entre 2008 y 2009, estudiando canto con Pandit Pashupati Nath Mishra en Varanasi y recopilando música de diferentes lugares de este subcontinente asiático. De este viaje nacen dos discos en 2010, Perfume o Veneno disco de Samadi (dúo con Jaime Frez), con un sonido hindú de factura independiente y el disco Diablo Rojo Diablo Verde.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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