Los cantantes León Gieco, Víctor Heredia y Teresa Parodi impusieron este miércoles por la noche, con sus matices, el universalismo del formato canción en la sexta luna del Festival de Folclore de Cosquín.
Télam - La sexta noche del 52 edición del festival, tal vez la más pareja si se mensura la dimensión de los artistas, se inauguró con un repertorio folclórico preparado por León Gieco.
En cantante comenzó con Zamba por vos (Alfredo Zitarrosa) y luego enhebró Puentecito de mi río, en homenaje a Antonio Tormo; y Cuando llegue el alba, en tributo a Jorge Cafrune.
Luego de Casamiento de negros, de Violeta Parra, Gieco apostó a su propio repertorio con varios de sus clásicos y, como desenlace, una canción de su último disco El desembarco, Fachos, con una estructura compositiva que se emparenta con Los salieris de Charly de aquel sólido álbum Mensajes del alma.
A su turno, la correntina Teresa Parodi irradió la plaza con los sonidos del Litoral. Desde su histórico Pedro canoero a las canciones de su último disco como Ramón Maciel o la impecable Retrato de un pescador.
Siempre proclive a compartir la experiencia musical, Parodi continuó con invitados.
Con la uruguaya Ana Prada interpretó Como el río y Tierra adentro; con Raúl "Tilín" Orozco y Fernando Barrientos entregó Celador de sueños y en compañía de Arbolito esa proclama contra la xenofobia que expresa Con la misma voz.
Por su parte, Víctor Heredia, acompañado por la orquesta colombiana Suramérica, ofreció un dispar homenaje a la fallecida Mercedes Sosa, además de sus más célebres composiciones propias.
La voz de la tucumana se proyectaba en un video mientras la orquesta tocaba en vivo, una experiencia arriesgada que, además, sufrió problemas técnicos con el sonido.
El material fílmico mostró una extensa sucesión de artistas con testimonios sobre la obra de Mercedes Sosa y fragmentos cantados y editados que pierden su atractivo una vez despojados de la emoción del homenaje.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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