Ramón Mejía “Perrozompopo” es una de las promesas de la música nicaragüense. Proviene de una familia de músicos que han marcado la historia de su país: los Mejía Godoy.
Su propuesta parte de la Nueva Música Nicaragüense urbana y renueva la canción de autor con su voz melódica, sus giros flamencos y una música muy fusionada.
Pertenece a una generación de cambios sociales e ideológicos que marcaron profundamente la brújula de su trabajo. La guerra, la pobreza, los mártires, la bala de la dictadura, hombres y mujeres desaparecidas, la niñez, la marginación, la iglesia, el silencio, la corrupción, los hijos, la canción, la guitarra armada, el autobús y el ladrón, el rostro silencioso de tanta gente del campo, la falta de letras y pupitres, los amigos, el amor, la desilusión, y las ideas que todavía existen debajo de los adoquines, se mezclan con la música de autor, el rock, la balada, el rap, el reggae, y otras influencias latinoamericanas.
Perrozompopo es el resultado de todas estas transformaciones y vivencias nicaragüenses de una generación perdida.
Dice Perrozompopo:
"Nicaragua es un país exótico y lleno de contradicciones, de amores y locuras incontenibles, un país de preguntas, un país con poder, religión, poesía y sociedad, un país donde la política, la cooperación internacional, las estrategias mundiales, las grandes transnacionales, nosotras y nosotros, como en la ensalada de Galeano, todos los días tomamos café y tratamos de arreglar el problema de nuestros pequeños mundos.
Aquí hay música que habla de eso.
Otro mundo es posible, aún cae agua de muchos ojos".
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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