El compositor y guitarrista cubano Leo Brouwer recibió en Cuba un homenaje en su 70 cumpleaños, organizado por el Instituto de Cine, al que se unió desde su creación, en 1959.
PL - El autor de Preludios epigramáticos fue agasajado la víspera en la sala Charles Chaplin, rodeado por familiares y amigos como los músicos Jesús Ortega, Roberto Valera, Zenaida Romeu y el ministro de Cultura, Abel Prieto.
En un improvisado discurso, Brouwer recordó cómo Alfredo Guevara, impulsor del movimiento cinematográfico en la isla a principio de los años 60, fundó y encabezó el Grupo de Experimentación Sonora, junto a trovadores como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola.
Conservo, dijo, recuerdos inmemorables de aquellos días cuando comenzaron a surgir algunos de los mejores músicos de lo que sería después La Nueva Trova. Ellos influyeron en una juventud que aprendió a amar la poesía y la canción.
Durante la velada Roberto Valera afirmó que para él la música cubana antes y después de Brouwer fue distinta. Es, expresó, "un mago de los timbres, de los sonidos, de los tonos, del silencio expresivo".
El realizador Manuel Pérez Paredes recordó como el creador ha prestigiado con sus composiciones más de 70 filmes de la isla, entre los que figuran Memorias del subdesarrollo, Lucía, y La primera carga al machete.
“Le rendimos tributo a un hombre cuya vida, magisterio, audacia, sensibilidad y rigor, lo convirtieron en un músico universal”, señaló.
Catorce jóvenes guitarristas del conjunto que dirige el maestro Jesús Ortega interpretaron para Brouwer algunas de sus piezas, entre ellas tres de su disco De Bach a Los Beatles.
La gala cerró con la proyección del documental Brouwer en Rosa, de Tomás Piard, centrado en la guitarrista Rosa Matos, considerada una de las más talentosas intérpretes de la obra del compositor.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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