
(Barcelona 1959)
Es uno de los mayores especialistas sobre Cançó catalana.
Posee un fondo documental privado considerado el más completo sobre esta temática, que incluye casi todos los vinilos de diferentes formatos editados entre 1959 y 1990, cantados en catalán. Ha escrito artículos para publicaciones como El Temps, Musica't o Enderrock, de la que también es miembro del consejo asesor.
Ha colaborado en diferentes monografías como Lluís Llach (Ed. Tres i Quatre, 1993) de Carlos Gàmez; Algo Personal (Editorial Temas de Hoy, 2008) de Joan Manuel Serrat y para otros estudios. Seleccionó y cedió material gráfico para ilustrar la colección de CDs Lluís Llach (2007) editada por el diario La Vanguardia, habiendo redactado también insertos documentales para las reediciones de vinilos de grupos como Atila, Máquina!, Música Dispersa o Ia & Batiste.
Ha sido colaborador en diferentes exposiciones, como la organizada en Verges sobre la obra completa de Lluís Llach, el día de su despedida en marzo de 2007 o "Cançoníssima" (2008) organizada por el Centre Octubre de Cultura Contemporània de València . Recientemente, ha participado en el seminario Ens calen cançons d'ara. Retrospectiva sobre la Nova Cançó a 50 anys vista (2010), organizado por el l’Institut d'Estudis Ilerdencs y la Universitat de Lleida.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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