En el 50 aniversario de su primer disco, Bob Dylan prepara su disco número 35 a los 70 años de edad. Números redondos para un nuevo trabajo que incorporará sonoridades mexicanas y un tres cubano.
Según declaró al diario Aspen Times el músico chicano David Hidalgo, integrante de Los Lobos, Bob Dylan acaba de concluir la grabación de un álbum —que será el número 35 en estudio— en el que experimenta con el tres, instrumento típico cubano derivado de la guitarra.
Grabado en los estudios su amigo Jackson Browne, el CD estará lleno de sabores latinos, precisó Hidalgo, quien colaboró en los más recientes fonogramas del artista, Together through life y Christmas in the heart, en 2009.
"Fue una gran experiencia. Y diferente. Cada una de ellas ha sido distinta respecto a su enfoque. Es increíble cómo mantiene el nivel de creatividad", ha afirmado Hidalgo sobre esta nueva colaboración con Dylan.
Como miembro de Los Lobos, banda de rock creada por hijos de inmigrantes mexicanos asentados en Los Ángeles, Hidalgo es un experto intérprete de la guitarra eléctrica, pero también del acordeón y del tres, una guitarra de tres cuerdas dobles, cuya sonoridad atrajo enormemente a Dylan, por lo que decidió incorporarla.
La noticia de este próximo lanzamiento, aún sin fecha ni título, casi coincide con el 50 aniversario de la publicación de su primer disco, Bob Dylan, y llegará tres años después de su anterior álbum de estudio, Christmas In The Heart (2009), integrado por villancicos clásicos.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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