La legendaria banda portuguesa Madredeus, que en 2010 anunció su disolución, ha publicado hoy Essência, un álbum que celebra el veinticinco aniversario de la formación reuniendo trece de sus grandes clásicos, los cuales han sido revisados y grabados con nuevos arreglos.
EFE - Beatriz Nunes (voz), Pedro Ayres de Magalhães (guitarra clásica), Carlos María Trinidade (sintetizador), Juan Varrecoso (violín), António Figueirido (violín) y Luis Clode (cello) integran el plantel que ha rememorado en el estudio temas del calado de Ao longe o mar, O pomar das laranjeiras y Palpitação, entre otros.
Estas trece canciones, escogidas de entre las casi doscientas que el grupo ha firmado en el último cuarto de siglo, muestran la esencia más profunda de su música mágica, según informa su discográfica en un comunicado.
"Con esta nueva agrupación, la melodía está mucho más apoyada sin perder sentido rítmico y armónico", explica Pedro Ayres, fundador y líder de un proyecto que hunde sus raíces en la música tradicional portuguesa.
Essência, cuyo repertorio fue pensado en un principio para un concierto, muestra una vez más la vocación universal de unos sonidos que encuentran su hábitat natural en los escenarios, según Ayres.
Madredeus lanzaron en 1990 Existir, al que siguieron Lisboa (1991), O espírito da paz (1994), Ainda (1995) -banda sonora de la película Lisbon story de Wim Wenders-, Paraíso (1997) y O Porto (1998).
Tras la marcha de tres de sus miembros, el grupo, que en 2010 había vendido tres millones de copias de sus trabajos, publicó Antología (2000), Palabras cantadas (2001), Movimento (2001), Electrónico (2002), Euforia (2002), Um Amor Infinito (2004), Faluas do Tejo (2005).
Nuevos movimientos en el plantel marcaron el cambio de nombre de la banda, que pasó a llamarse Madredeus & A Banda Cósmica, denominación bajo la que presentaron Metafonia (2008), A Nova Aurora (2009) y Castelos na areia (2010), su último trabajo de estudio.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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