Desde el martes, 6 de marzo hasta el domingo, primero de julio de 2012 se celebra en museo de la Cité de la Musique de París la exposición Bob Dylan, L'exposion Rock 61-66 que cuenta su paso de la canción protesta al rock acelerado.
Desde el martes, 6 de marzo hasta el domingo, primero de julio de 2012 el museo de la Cité de la Musique de París ofrece una exposición en torno al cantautor Bob Dylan, sin duda uno de los músicos más emblemáticos de la segunda mitad del siglo XX.
La etapa analizada por la exposición coincide con los cambios turbulentos y decisivos en la aproximación de Dylan a la música: empezó como un cantante de folk, reinventó la canción de protesta y rompió con ella para dedicarse al rock acelerado.
Entre 1961 y 1966, Dylan escribió no menos de siete álbumes, que han revolucionado la historia de la música popular y lo convirtió en una estrella internacional.
Pero entre el Bob Dylan, su primer álbum lanzado en 1962, y Blonde on Blonde (1966), el músico se transformó. El amante de la música folk de Woody Guthrie se convirtió en el campeón de la "canción protesta", antes de cambiar a estrella de rock.
En un recorrido por seis salas los visitantes pueden ver parte de la colección de guitarras de Dylan o algunas de uno de sus grandes ídolos juveniles, Buddy Holly, al que vio en directo unos días antes de que muriese en un accidente de aviación en 1959.
Uno de los grandes atractivos de Bob Dylan, L'explosion Rock 61-66 es la serie completa de fotos de Dylan que hizo entre 1964 y 1965 Daniel Kramer, que llegó a ser amigo personal del músico y su retratista de confianza. De Kramer son las imágenes de las cubiertas de los prodigiosos álbumes de 1965 Bringing It All Back Home y Highway 61 Revisited, que se abre con la que quizá sea la canción más importante del rock, Like a Rolling Stone.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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