El pianista y compositor argentino Carlos “Negro” Aguirre lanza Orillania (Shagrada Medra), obra que se caracteriza por una mirada latinoamericanista con una estética más explosiva y extrovertida en relación a los trabajos anteriores del músico y que surgió a raíz de sus numerosos viajes por esta región del mundo.
El nombre Orillania es un neologismo que refiere a un continente de orillas ya que todas las composiciones que lo integran están inspiradas en músicas que crecieron a la vera de mares y ríos.
Dice Carlos Aguirre: “Si bien no se escribe con esas mismas letras, Orillania es también una forma de traer a la conciencia aquellos Orishas que vinieron a nuestras tierras junto con los pueblos que los adoraban y que, aunque violentados y traídos a la fuerza, terminaron sembrando sus ritos, su cosmovisión, sus costumbres y símbolos en un período fundacional de estas tierras. "Orillania' es una forma de decir ‘somos todo eso’: somos los pueblos originarios, somos los morenos y somos la inmigración europea”.
Orillania es una celebración del vínculo que el músico ha ido tejiendo con sus amigos. Hugo Fattoruso, Luis Salinas, Mónica Salmaso, Jorge Fandermole, Francesca Ancarola, Juan Quintero, Quique Sinesi, Mono Fontana, Quique Öesch, Sebastián Macchi, Gladston Galliza, Leandro Drago, Antonio Arnedo y Luis Barbiero son algunos de los artistas que embellecieron este registro con su cariño y enorme creatividad.
Para poder plasmar en los conciertos estas músicas tal como se las ha grabado, el Carlos Aguirre Grupo convocó a dos invitados de lujo, el uruguayo Nicolás Ibarburu en guitarra eléctrica y el entrerriano Sebastián Macchi en piano, teclado y acordeón. Conformándose de esta forma un noneto que ofrece una rica paleta tímbrica: percusiones, guitarras, bajo, flauta, acordeón, piano, teclado y las voces usadas a veces como una sección de vientos o de cuerdas.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos