Más de 100 portadas de discos históricos chilenos de los años 60 y 70 que identificaron las artes gráficas del momento, transformándose en referentes de toda una época marcada por los procesos de cambio social en América Latina, se expondrán a partir del 19 de abril en el Centro Cultural Palacio de la Moneda en Santiago de Chile.
Vinilos históricos, que constituyen verdaderos objetos de culto, protagonizan la nueva exposición de la Galería del Diseño del Centro Cultural Palacio La Moneda que lleva el nombre de La Revolución del Vinilo: Diseño de Carátulas.
Se trata de las carátulas de discos de los convulsionados años ‘60 y ‘70. El diseño de sus carátulas, con sus características ilustraciones y fotografías, se convirtió en un hito en las artes gráficas del momento, transformándose en referentes para toda una época marcada por los procesos de cambio social en América Latina.
La Nueva Canción Chilena, basada en la recuperación de la música folclórica con un enfoque continental —con importantes referentes como Violeta Parra y Margot Loyola— y con un claro compromiso político encontró en el sello Dicap su principal promotor, congregando a grandes autores como Víctor Jara, Gitano Rodríguez, Illapu y Tito Fernández que, ajenos a los grandes sellos discográficos, difundían su quehacer artístico a través de recitales, giras o las famosas peñas universitarias.
En paralelo, otras expresiones musicales siguieron desarrollándose, como la música tradicional de Los Cuatro Cuartos o Las Cuatro Brujas, y la aparición de un nuevo movimiento ligado al rock, donde aparecen Aguaturbia y Los Blops, entre otros tantos grupos chilenos que marcaron la pauta en esta Revolución del vinilo.
Los discos en exposición han sido cedidos por los sellos Dicap y Artemedios y los coleccionistas Carlos Contreras, Camilo Castaldi, Miguel Concha e Ignacio Aliaga.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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