La de Roger Mas se considera una de las voces más carismáticas de la canción catalana de todos los tiempos.
Si a esta circunstancia le añadimos el enorme talento que tiene por la música, demostrado desde su más tierna infancia, el resultado es del todo extraordinario. Desde su debut discográfico en 1997 con el disco Les flors del somni, que este artista nacido en la ciudad de Solsona no ha dejado de recibir un premio tras otro, a cual más importante, así como de recoger una lluvia continuada de elogios por parte de la crítica especializada. Su trayectoria muestra una inquietud artística fuera de medida: ha probado con la canción a la francesa; se ha dejado seducir por las frágiles melodías pop; ha musicado poetas como Jacint Verdaguer en la búsqueda de las raíces sonoras, y, últimamente, ha abierto su repertorio a la tradición, fusionando su sonido con el de la Cobla Sant Jordi, para obtener como resultado un diálogo musical tan intenso como emotivo. Y, lo mejor del caso, es que él se encuentra cómodo con todo lo que hace.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.
Martirio llevó el pasado domingo 12 de abril al Auditori de Barcelona, en el marco del Ciclo de canción de autor BarnaSants, su espectáculo Al sur del tango, una propuesta que enlaza las raíces compartidas entre Argentina y España desde una interpretación que es tanto voz como gesto y emoción.

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