Daniel Viglietti recibió el Premio BarnaSants a la Trayectoria Artística en el acto de presentación de la I Muestra de Cultura Catalana en Uruguay de la mano de su director Pere Camps y con la presencia de de Ricardo Ehrlich, Ministro de Educación y Cultura; Luis Almagro, Ministro de Relaciones Exteriores y Ana Olivera, Intendente (alcaldesa) de Montevideo.
![]() Daniel Viglietti recibe el Premio BarnaSants a la Trayectoria Artística en el acto de presentación de la I Muestra de Cultura Catalana en Uruguay. De izquierda a derecha: Ricardo Ehrlich, Ministro de Educación y Cultura de Uruguay; Pere Camps, director del BarnaSants, Daniel Viglietti y Ana Olivera, Intendente (alcaldesa) de Montevideo.
© Enrique Rozada
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¿Agradecido por el premio?
Agradecido con esta Cataluña abierta de corazón. No debemos olvidar que la Nova Cançó significó una semilla cultural para nosotros.
¿Se lo dedica a alguien?
Se lo dedico a todos aquellos que buscan la verdad, sin perdón ni olvido posible.
¿Qué significa para usted este premio BarnaSants?
La confirmación de una larga relación con Cataluña a través de gente como, y cito por orden alfabético, Raimon, Pi de la Serra o Joan Manuel Serrat.
Y con tantas otras voces que nos abrieron los brazos en aquellos tiempos en que se luchaba contra el franquismo y en momentos tan delicados como la ejecución de la pena de muerte a Salvador Puig Antich.
¿Parece que el BarnaSants tiene debilidad por Uruguay?
Sí, y lo mejor de todo es que un festival superviviente como el BarnaSants haya conectado con el universo de Mario Benedetti.
Por todo ello, recibir este premio no es sólo emocionante, sino que conlleva una responsabilidad para seguir en el camino de buscar un modelo de cambio para un mundo mejor.
¿Esto significa que se debe seguir mirando al futuro?
Exactamente, hay que mirar al futuro sin enterrar la memoria, sino más bien desenterrándola, como es el caso de lo que está sucediendo actualmente en Uruguay.
¿Y respecto a su trabajo?
También es un desafío, un desafío que implica mi nuevo trabajo que se titulará Canciones humanas.
¿Vendrá el año que viene a Barcelona para participar en el festival o en la Bienal?
Todavía es pronto para saberlo, pero iría con mucho placer. Barcelona y Cataluña son, para mí segundas patrias, con otros lugares que formaron parte de mi exilio.
Ellas siempre están en mi corazón.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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