No tendría más de cinco años la primera vez que en la habitación de Marié, mi hermana, escuché detenidamente las primeras canciones en castellano de Serrat: En cualquier lugar, En nuestra casa, Mis gaviotas,...
Aquello fue un descubrimiento. Me cautivó. A partir de ahí -y en años sucesivos- investigaría en lo que se llamó la Nova Cançó y presté atención a todo aquello que me oliese a cantautor.
Con ellos -la lista de mis favoritos es larga- aprendí a conectar con la poesía y acercarme al mundo con cierta sensibilidad; a huir de la simpleza, de una visión maniqueísta del mundo... En fin, conformaron, y aún sigue siendo así, la banda sonora de mi vida.
El tiempo me ha hecho un hombre y con el tiempo aprendí una profesión: la de fotógrafo.
Es por medio de las imágenes que hoy rindo homenaje a los hombres y mujeres que en cualquiera de los idiomas de nuestra piel de toro, que decía Espriu, dejan testimonio musical de nuestro tiempo, nuestros sueños y nuestra -inevitablemente mezquina- realidad cotidiana.
En un mundo donde la comunicación está controlada y mediatizada para uniformar a los individuos, desarmarlos de propósitos que vayan más allá de intereses meramente económicos y personales, es de agradecer la existencia de estos músicos que cantan. Por muchos años.
Juan Miguel Morales
Al tite Juan y a la abuela Carmen, siempre en mi corazón.
Especialmente a Maru, mi madre.
A la memoria de Carlos Cano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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