![]() MARIA DEL MAR BONET © Juan Miguel Morales |
Cuando Maria del Mar Bonet dejó Mallorca para irse a vivir a Barcelona, a finales de los 60, dudaba si debía dedicarse profesionalmente a la cerámica o a la canción. Afortunadamente, escogió lo segundo. En sus comienzos fue miembro de Els Setze Jutges y colaboradora de El Grup de Folk, dos formas diferentes de entender la música. Así, Maria del Mar dejaba claro un rasgo que le acompaña hasta hoy: su independencia. Ha flirteado con el rock, el jazz, la balada... pero su eterno amor es el folklore mallorquín, y por extensión el del mediterráneo. Mujer de sólida coherencia, que pone al día la música popular sin necesidad de electrificarla o hacer concesiones a la moda, ha ganado profundidad de mar en su voz e interpretación con el paso del tiempo. Cantando siempre en catalán, ha viajado con éxito por casi todo el mundo.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos