![]() ROSA ZARAGOZA © Juan Miguel Morales |
Rosa Zaragoza aparece a finales de los 80, con un precioso disco donde interpreta canciones sefarditas en el idioma original y en catalán. A partir de aquí su obra se levantará sobre la coherencia: la interpretación personal y vitalista de canciones populares del Mediterráneo y su propia aportación como compositora, donde dejará constancia de su feminismo militante y su visión del amor, el sexo, la vida, la sociedad... pero siempre cerca de las "músicas mediterráneas". Ha editado algunos discos temáticos dedicados a recopilar canciones infantiles o a las tres culturas que habitaron nuestra península (árabes, judíos y cristianos).
Algunos discos: "Rosa Zaragoza" (Saga, 87), "Les nenes bones van al cel; les dolentes, a tot arreu" (Saga, 90), "L'espirit d'Al-Andalus" (Saga, 94), "Delicias Zíngaras" (Saga, 97).
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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