![]() ENRIC HERNÀEZ © Juan Miguel Morales |
La aparición de Enric Hernàez a comienzos de los 80 en el panorama de la canción catalana supuso un soplo de aire fresco. Su propuesta no era habitual: edita dos primeros discos muy empapados a su modo de pop y bossanova que incluían canciones memorables. Con el paso del tiempo, Enric se endurece, sus letras se hacen más urbanas y tiende a buscar un sonido de grupo, de rock y rythm'n'blues. Pero Enric tiene un sonido propio al margen de su acompañamiento y no se encasilla. En el 99 pone música con gran sensibilidad -y volviendo a un sonido más acústico- a varios poetas del Estado Español y Latinoamérica en idioma castellano.
Algunos discos: "Una foguera de Sant Joan en ple Gener" (Blau, 84), "La tardor a Pekín" (Blau, 85), "Llunes del Passeig de Gràcia" (Audio.Visuals de Sarrià, 93), "¡Oh, Poetas Salvajes!" (El Europeo, oo).
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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