![]() JOSÉ ANTONIO LABORDETA © Juan Miguel Morales |
José Antonio Labordeta está lleno de sonoridad aragonesa -su tierra-. Su voz y su música es profundamente rural y su sensibilidad gigante. Poeta austero, irónico -brasseniano-, tierno y luchador, comenzó a grabar a principios de los 70 canciones de lucha y amor con claro acento maño. Hacia finales de los 80 decide retirarse del show-business para proseguir su trabajo musical a su ritmo y a su modo. Y es en esta etapa, simplificando en los directos la instrumentación con respecto a los 80 y grabando pensando más en las canciones que en el público, cuando Labordeta se nos presenta más exquisito y brillante que nunca. A finales de los 90, un nutrido grupo de jóvenes bandas aragonesas grabó un disco homenaje con versiones de sus canciones titulado "Nueva Visión".
Algunos discos: "Cantar y callar" (Fonomusic, 74), "Qué queda de ti, qué queda de mí" (Fonomusic, 84), "Canciones de amor" (Fonomusic, 93), "Paisajes" (Pdi, 97).
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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