El cuatrista venezolano Hernán Gamboa, que transformó el tradicional instrumento en solista y acaba de ponerlo al servicio de rancheras, fados, tangos y joropos, pero también de canciones chinas, africanas y árabes; presenta hoy su trabajo en Buenos Aires.
“Uno de mis sueños era llevar el cuatro venezolano por el mundo. Y lo he cumplido en gran parte”, declara hoy Hernán Gamboa al diario argentino Página|12.
Y es que hoy, el célebre cuatrista venezolano presenta su último disco Uniendo mundos a las 22:00 horas en Los 36 billares (Avenida de Mayo 1265) de Buenos Aires.
Veintitrés temas del repertorio internacional de la música popular se incluyen en este álbum de colección, donde el cuatrista despliega todo su virtuosismo al ritmo de la bachata de Juan Luis Guerra, de la orquídea de Hugo Blanco o la ranchera mexicana de José Alfredo Jiménez, entre otras exóticas cadencias como fado portugués, samba brasilera, tango sureño y música tradicional francesa, italiana, griega, israelí y africana, sin dejar de lado el joropo venezolano.
El día que me quieras, Granada, My Way, Son de la loma, Acquarella do Brasil, Burbujas de amor y Venezuela, forman parte del repertorio de Uniendo mundos, que Hernán Gamboa incluirá en este recital.
Hernán Gamboa ha llevado el cuatro por más de 60 países de América, Europa y Asia y es el creador de una técnica de ejecución que bautizó como “rasgapunteo”, la cual ya es una escuela para el instrumento con numerosos seguidores en Venezuela y otras latitudes.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.

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